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Lo llamaban humanidad

En los últimos tiempos creo que nos estamos saltando partes de la cadena. Que además son imprescindibles en la convivencia.

No voy a entrar a profundizar porque creo que son conversaciones coloquio que escritas tienen poca posibilidad de respuesta si uno no sabe como es verdaderamente la persona que tiene enfrente.

Aunque por supuesto hay que contar con la posibilidad que no todo el mundo opine igual que tú o que tenga una visión diferente. Es más, creo que eso es sano y enriquecedor.

Lo que no es sano ni discutible es que se pierdan los valores de humanidad y respeto hacia otras personas. Estos dos días he leído en los periódicos ejemplos muy claros y de enorme controversia.

Por un lado, el parto prematuro de los hijos de Pablo Iglesias y su mujer Irene, novia… no sé su situación sentimental ni me importa. Por otro María, periodista de Mediaset que ha ido a realizar un trabajo como corresponsal del Mundial de Fútbol. Dos casos que me han hecho arquear las cejas más de lo habitual.

En principio parece que no tienen nada en común pero la base es la misma. Una grave falta de respeto. La primera, da a luz a mellizos prematuramente y la algunas personas (cuidado, algunas) poco partidarias o contrarias de su ideología política deseándoles el mal. No lo entiendo, disculpen pero mi razón no alcanza.

No tiene absolutamente nada que ver lo que pienses políticamente con unos hijos que están entre la vida o la muerte. Es otro concepto, es otra división, es un mundo paralelo, es esa línea de respeto y empatía que nadie debería perder. Ni de derechas, ni de izquierdas, ni de centro.

Cuando una persona pierde ese punto de vista que es referente para tantas cosas creo que ya no tiene una credibilidad para nada en la vida, al menos así lo veo yo.

‘Ahí se mueran’, no forma parte de una ideología política, eso es un problema personal que sólo retrocede, genera odio y no deja avanzar en ningún aspecto. No hay que confundir los esenciales, las muestras de humanidad, eso que algún día tuvimos y que ahora las redes camuflan las carencias, el odio, la rabia y la frustración. Insisto que esto no es política, debería ser compasión, humanidad.

Por otra parte y es lo que me ha llevado a escribir esta columna es el caso de María, corresponsal del Mundial para Mediaset y a la que han faltado el respeto desarrollando su trabajo. Falta lo mismo. Humanidad, empatía, respeto.

Comentarios fuera de contexto por su aspecto físico. Es un hecho, las mujeres tenemos un plus que no es otro que las faltas por nuestro aspecto, porque se piensan que vamos a ser menos, porque de eso ‘no entendemos’. Hay un límite y ella lo puso en directo.

Esto pasa, no sólo a ella, esto pasa muchas veces y es la maldita frontera del sentido común. No sé el motivo por el que la sociedad a veces no provoca colaboración o ve normal algo no que debería serlo.

Quizá las carencias individuales sean las generadoras de burlas, odio o destrucción que no dejan avanzar hacia una sociedad mejor.

No hace falta decir que a esta chica la he visto trabajar en un evento que organizó la revista Forbes, ella fue moderadora de las jornadas y lo hizo estupendamente. Ese NO es el problema, ya puedes estar formada y tener cinco mil títulos que el que se está burlando por tu físico lo seguirá haciendo porque tiene carencias que tú no puedes solucionar.

Probablemente habría que mirar hacia dentro de uno mismo y no vomitar hacia fuera con el primero que te remueva tus carencias.

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Images: Actúa (María en el Evento Forbes 30 Under 30)

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