in ,

Historias del tren

¡Buenos días! Estoy en el AVE. Sí, hoy toca una de esas historias del tren. Me apasiona todo lo que pasa aquí siempre… es como la vida misma. Diferente, peculiar y sorprendente. Tengo muchos amigos que lo que más les gusta de este blog es cuando toca hablar del vagón en el que viajo. Menos mal que lo hago a menudo 😉

Es broma, lo de viajar a menudo no… este verano he cogido varios y me pasaría la vida escribiendo en un vagón. De hecho los mejores artículos que he escrito han sido a 300 por hora. Por la velocidad del tren y la de mi corazón ante el ¡hay que publicarlo ya! Adicta a ver paisajes en 3D, si es que en algún momento levanto la cabeza. En este en concreto me da bastante ‘incertidumbre y agonía’ mirar al personal.

He cogido el vagón al lado del Executive, que para quien no lo sepa es en el que más tranquilo se está. En el del silencio no porque me deprimo (me dejan hasta sin comer y eso es horroroso) así que esta es buena opción. No tiene nombre… pero deberían llamarlo ‘Exucutive Fromage’, un aroma a quesos bastante selecto. Bueno, selecto no… porque si se descalzan y huele a quesos por todo el vagón no es ni siquiera de charcutería fina. No es que uno vaya descalzo es que va así medio vagón ¡una peste! No van en sandalias de tira fina… fino aquí no hay nada.

Me siento como el que va a una playa nudista en bañador. Según he entrado me han mirado de arriba a bajo. Vale que lleve una falda como la de la flamenca del whatsapp que Amancio comercializa… con una camiseta de flores y mis non gratos zapatos pero esta quesería… Cuando ‘pisen’ Madrid yo no sé que va a ser de ellos, los veo totalmente bajo el efecto pies de playa. Se han pasado un mes descalzos andando por la arena y no quieren volver en sí ¿cómo se llamará ese efecto? Yo estoy a punto de devolver.

Por el de enfrente, el de al lado y por todos mis no-amigos. Ha pasado el carrito de bebidas y la azafata se ha puesto de color morado al ver todo lo que tenía que sortear en un pasillo de un metro cuadrado de ancho. La he mirado como ‘tranquila que tú pasas rápido y te vas, peor soy yo que me quedo en el oloroso 11A’. Ha debido de dar la voz de alarma al revisor que me ha mirado con cara de ‘aguanta chavala’ y me ha indicado con la cabeza donde estaba el martillo para poder dar una bocanada de aire fresco si la cosa iba a peor.

En fin, el viernes si puedo recuperarme de esto os cuento. De momento me voy a ir al Hipercor a hacer una compra y llenar la nevera, comprenderéis que ni un queso voy a comprar… Madrid me espera… Nuevo curso… A partir de la semana que viene publicaré todos los días como siempre… Os dejo con el segundo look de mi estancia en la montaña. Llevo camisa de Mango, jeans de Zara, pañuelo de Globe, capazo de Maisons du Monde, cuñas Castañer, gafas La Golondrina. GRACIAS POR ESTAR

IMG_5513

IMG_5494

IMG_5510

IMG_5517

IMG_5489

IMG_5520

IMG_5529

IMG_5531

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *