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Malú, un astro en combustión que convirtió Las Ventas en una órbita de felicidad

Hace unos meses, Malú anunció en La Voz que haría en Madrid una residencia de siete noches. Más de uno descargó Chat GPT y otros tantos el GPS. Al viernes siguiente, en el mismo espacio televisivo, la artista especificó; «siete días en Las Ventas en Madrid». Salimos de la rotonda y nos fuimos ubicando. 

Hablé con el equipo de Malú y me aseguraron que la residencia de la artista en Las Ventas sería todo un viaje. La mochila corría de nuestra cuenta, decenas de canciones que a lo largo de los años nos han recorrido la piel nos volverían a balancear la nostalgia. Pero también vibrar con el presente y un futuro que se vislumbra fructífero, la artista fichó hace unos meses por GTS, la mayor empresa de representación del país y que gestiona las carreras de artistas de primera línea.

Fueron más de 46 canciones las que cantó esta noche pasada bajo un público entregado pero hay una que llamó especialmente mi atención. Fue un golpe en el pecho, una de las últimas, entiendan que no soy de fabricación automática, no recuerdo el orden, solo el desorden que me causó al escucharla, y no fui la única. _“Mis canciones iban marcando mi rumbo, hay cosas que nadie sabe y tú adivinas en un segundo… aquí me siento a salvo, de aquí no me quiero ir, aquí está mi refugio”_. Es difícil describir la emoción de una canción a alguien que no la ha escuchado todavía pero si entrase en bolsa sería un valor seguro y si hay que apostar, pongan todo al rojo, porque te deja el corazón en desalojo. Hace años que no le escuchaba una canción similar, me atrevería a decir que puede ser el relevo de Blanco y Negro, el himno de todos los que aman la música. 

Malú en su primera noche invitó a Pablo Alborán para cantar ‘Todos los secretos’, no es ninguno que con él se desahogó y salieron canciones con disparadero de declaraciones. Sutiles y elegantes para algunos interesantes para otros brillantes. Un buen amigo que acunó un momento plácido porque pocas fueron las veces que la artista se sentó. La gente estaba obnubilada, un tránsito de locura colectiva, no ha perdido ni un solo ápice de energía, en su emoción, sigue guardando su voz. El repertorio elegido es adecuado, hay poco y ningún margen de error en la decisión de una artista de largo recorrido.

No quiero recalar en profundidades que no me pertenecen pero no puedo dejar de comentar la satisfacción de una madre, la suya, que justo tenía a mi lado, era la emoción que todo hij@ quiere ver alguna vez en la vida en una madre. Me parecía justo pasar de puntillas porque la humanidad abre corazones y ella, anoche abrió el mío. Malú ha desbloqueado muchas puertas y también a las que vienen detrás, ha derribado muchos muros que otras solo han tenido que saltar y le ha tocado lidiar con la cara B de la fama. Ahora tiene la llave de puertas que conducen a momentos felices, no hubiésemos llegado hasta aquí sin el desamor, el aprendizaje o la valentía, son momentos que nos ha regalado en forma de legado.

De “Aprendiz” a “Primer amor”, su último single, han pasado 28 años. Estas noches dejan claro el cariño incondicional de un público que le ha acompañado en el proceso y que celebran su progreso. Ahora está en pleno vuelo dirigiéndose al próximo destino, cuando mira abajo ve ciudades dormidas, es la calma y el sosiego, es la felicidad de aterrizar al amanecer para volver a empezar, para seguir orbitando por las emociones más naturales, que solo entenderán, las personas más especiales.

Images: Cortesía de GTS para Living Backstage.

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