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El bebé de mi vecina

El bebé de mi vecina llora. Nada raro por otra parte. Hace mucho que no os deslumbro con mis historias de vecindario y es que aquí somos tan poco comunes que la gente no puede más que deslumbrar para dejarte sin energía ninguna.

Como una especie de puntero de esos que desquician tanto. No podría definirlo de otra manera si quiero seguir viviendo en comunidad. Qué a veces es difícil. Cuando veo los anuncios de lotería que se van al Caribe yo me iría al chalet de al lado. Con mi piscina particular y mi seto a doble altura. No los tendría lejos pero al menos los vería con perspectiva.

El caso es que hace poco me enteré que la vecina nueva estaba en cinta, estaría de ocho meses la mujer y yo, que pese a ser de ciudad pequeña me entero de poco, me alerté cuando pensé que un nuevo vástago llegaba a la pared de al lado.

Porque todos deben de convivir en ese lugar de la casa y los otros 200 metros cuadrados deben estar ocupados por una aspiradora de esas que limpia sola y va por toda la casa a su aire.

Sienten fascinación por el ala norte, igual ahora es por el clima y en invierno por darse calor. El quinto descendiente me ha sorprendido muy gratamente, apenas llora y cuando lo hace… que nadie se asuste pero me relaja.

Lo veo tan indefenso que cuando llora siento lástima. En realidad siento empatía cuando su hermana grita y quizá por eso estoy encantada que alguien se queje en esa casa. Su hermana va a flamenco pero debería ser soprano mayor. A veces pienso que los padres desaprovechan las cualidades de sus hijos.

Esa niña no es rítmica pero tiene una calidad vocal que podría hacer la canción del verano en la fiesta fin de curso del colegio sin coros y como única representante. La practica todos los días y es lo típico que lo has repetido tantas veces que no se te olvida hasta la facultad. Me pasó a mí con un poema que tuve que recitar en la guardería. Mi intensidad a hecho que a día de hoy aún lo recite.

Creo que ensayaba una media de 12 horas al día. A ver si por eso la vecina de al lado me daba Sugus. Para ver si ocupaba la boca en otras cosas que no fuese hablar por los codos. Ahora entiendo a las pobres vecinas de mi antiguo departamento. Es que uno se tiene que poner en el lugar del otro, cosa que aquí pasa poco.

Supongo que como en todas las comunidades patrias, recordad que hasta tenemos una serie televisiva hablando de confiscar felpudos y demás antologías vecinales.

Veremos cómo me afecta cuando el niño pase el mes y sepa lo que pueden dar de si los pulmones. Todavía es muy pequeño y no tiene la fuerza suficiente para imponerse. Con tres niños en esa casa estoy viendo que aún me llama la madre para ir de compras porque no le da la vida.

Aún tendré que pasar a poner orden, llevando a la mediana a clase de jota, al mayor a fútbol y al pequeño a clase de relajación infantil. Qué locura de comunidad, me iba a bajar a la piscina pero el chino se ha quedado sin pistolas de agua. Una información básica para tomar la decisión de encender el ventilador o bajar a darse un chapuzón.

pinteres

Images: Pinterest

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