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El apagón

Debido a que en Madrid nuestro medio de transporte es la canoa ocurren imprevistos que lógicamente no te esperas. La ciudad podría ser uno de esos parques acuáticos que a la gente le da por ir en verano cuando puedes nadar a mar abierto.

El claro ejemplo podrían ser los túneles de la M-30, si quieres cambiar de canal/carril solo tienes que resbalarte por la línea blanca que separa los carriles. No sé qué clase de pintura ecológica emplean ahora que parece que estás jugando virtualmente como cuando te hacen la prueba del carnet.

Esa en la que no te puedes salir de la carretera y si te sales empieza a pitar y empiezas a sudar mirando a la que te examina pensando que no te va a renovar o al menos te va a poner una sanción y como no dejas de pensar en eso te sales continuamente de la línea. El caso en esta vida es estresarte por una cosa o por otra.

Que conste que batí el record en no salirme de la línea en el centro donde paso el examen. Soy contenida en determinados aspectos. Pero a lo que iba… como en la capital no deja de llover, jarrear y todos los verbos que incluyan mojarse y desesperación absoluta pues resulta que estamos un poco como en Bali cuando llueve.

Que todo muy verde pero sus habitantes y turistas quieren el sol. Qué pensará Beckham que está por Madrid para presentar su nueva línea de cuidado masculino, de la lluvia que tenemos en España. Se nos va a ir el olor a ajo de golpe, ya podía haber venido acompañado que la diseñadora a lo único que iba a oler es a petricor.

Quién no sepa qué es, San Google se lo soluciona. Pero alojados en un hotel bueno eso sí, de esos que tienen generadores de energía cuando medio Madrid se queda sin luz. Me acaba de pasar en casa y han sido unos momentos de ‘pero qué hago ahora con mi vida’.

Se me ha cerrado el ordenador de golpe y con él, un mail que estaba escribiendo de esos que cuando acabas te dices a ti misma… imposible que diga que no. Pues fundido a negro. Y aquí ando… escribiendo con el IPad a 76% de batería que es lo que me calma la ansiedad de pensar que también se me están descongelando las croquetas.

Mis vecinos como no, ya han dado la voz de alarma al conserje, sin teléfono, los oigo desde el salón como exclaman el desastre por el hueco de la escalera. Menos mal que la casa tiene tres pisos sino estos se compraban algún megáfono para incidencias.

Para incidencia gorda esta que no puedo ni cocinar, para un día que me entran las ganas.  Tampoco puedo adelantar trabajo, ni mirar si llega alguna última hora y ni siquiera poner una lavadora que tengo pendiente. Creo que voy a empezar a mirar un álbum de fotos en papel de cuando en España hacía sol y éramos la envidia de Europa.

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Images: Etsy

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