Hay proyectos que nacen como nacen las cosas importantes: despacio, desde la verdad, desde la ilusión compartida y desde esa necesidad silenciosa de crear algo con alma.
Así comenzó Slowlove, el sueño tejido entre Sara Carbonero e Isabel Jiménez, dos mujeres que entendieron que la moda también podía ser refugio, calma y forma de mirar la vida.
Madrid ha sido testigo de un nuevo capítulo en esta historia. En el corazón del centro comercial Moraleja Green, Slowlove ha abierto las puertas de su nueva tienda exclusiva: un espacio luminoso y sereno donde cada rincón parece susurrar belleza, pausa y autenticidad. No es solo una tienda; es una casa abierta al mundo, un universo donde el tiempo parece detenerse para dejar paso a lo esencial.
Bajo el concepto Casa Slowlove, este nuevo espacio de 85 metros cuadrados respira la esencia de la marca: la calidez de lo cercano, la inspiración de lo sencillo y la elegancia de vivir sin prisa. “Es la séptima que abrimos en cuatro meses, estamos súper contentas. Era un sueño, era lo que nos faltaba, tener la tienda”, nos cuenta Sara. Y es que antes de encontrase con las clientas, compartieron unos minutos con la prensa, cada una de ellas con la emoción de quien ve como un sueño encuentra por fin su lugar físico en el mundo.
Pero lo más especial del día no estuvo solo en las paredes, ni en las prendas, ni en la luz de cada estancia. Estuvo en las miradas compartidas, en los abrazos sinceros y en ese encuentro tan esperado con las mujeres que han acompañado a Slowlove desde sus comienzos. Sara e Isabel quisieron detener el tiempo para agradecer, escuchar y devolver, en forma de cercanía, todo el cariño recibido durante estos años.
“Hemos dado bastante la lata y estamos muy contentas de que la clienta pueda tener la experiencia completa, que vea la esencia”, prosigue Sara. Un lugar pensado para sentir, descubrir y conectar. Para entrar y quedarse un rato. Para recordar que la verdadera belleza siempre habita en los pequeños detalles.
Isabel escucha atentamente a su socia y amiga, más que amiga, hermana, como ellas mismas declaran. Un dúo que sabe sostenerse al igual que sus imparables carreras en el mundo de la moda. “Vamos cumpliendo los objetivos de Tendam todos los meses y ahora estamos con ganas de que la gente venga a las tiendas, parece que vamos a contracorriente porque todo se hace on line pero yo creo que hay una tendencia y lo digo también por lo que veo en el informativo, de recuperar el contacto, el mirarse a la cara, tomarse un café, vivir una experiencia que no es venir, te compras una camiseta y te vas, creo que eso se está abriendo camino poco a poco”, nos asegura Isabel a lo que Sara inmediatamente interviene; “Con todo lo de la IA, te vuela la cabeza, porque no sabes lo que es verdad y lo que no, como dice Isa, volver a lo pequeño, a lo tangible, a lo de siempre… ese es el propósito». En cuanto al tipo de mujer slowlove lo tienen claro; “Queremos llegar a una mujer libre, independiente, todoterreno… ropa que te la puedes poner para muchas ocasiones, muy versátil. Lo bueno es que compran chicas de 20 como de 40 en adelante, además tener todas las tallas».
Los valores que transmite la marca están llenos de verdad. Y quizá ahí resida el verdadero éxito de Slowlove: en haber convertido una marca en sentimiento, una tienda en hogar y la moda en una forma de abrazar la vida lentamente.
Images: Cortesía de Slowlove para Living Backstage.
