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Hablamos con Miguel Ángel Silvestre y Carlos Cuevas en la premiere de La Fiera; un salto al vacío que determina la vida y aflora la amistad

El cine Capitol en plena Gran Vía madrileña ha acogido la premier de LA FIERA, dirigida por el ganador del Goya Salvador Calvo, se estrena en cines el próximo 6 de febrero.

Protagonizada por Carlos Cuevas, Miguel Bernardeau y Miguel Ángel Silvestre, la película se adentra en el universo del salto BASE con traje de alas, una de las disciplinas más extremas y fascinantes del deporte de riesgo, para construir un relato profundamente humano. 

La película está basada en una historia real y relata la amistad y la pasión compartida por los pioneros del salto BASE con traje de alas en España. Con dos de sus protagonistas, Miguel Ángel y Carlos, hemos hablado minutos antes del visionado de la película, en plena alfombra roja llena de amigos y familia que han abarrotado la sala para ver uno de los estrenos que más expectación está levantando.

Una película con mucha adrenalina y también muy emocional. ¿Cómo ha sido para ti meterte en este proyecto y este papel?

CARLOS CUEVAS: Un privilegio porque entrevistar a esta gente tan carismática, tan divertida y tan cool, pero también tan valientes ha sido un ejercicio muy chulo como actores.  

Miguel, tú interpretas a Darío Barrio, un chef muy reconocido que por desgracia tuvo un triste final. ¿Cómo ha sido encarar eso? 

MIGUEL ÁNGEL SILVESTRE: Yo cuando conocí a Darío Barrio me enamoré de él. Tenía una gran personalidad y todo el mundo que lo conoció dice que era increíble. Todos le queríamos mucho. Creo que él dejó una estela hermosa en la vida y mi responsabilidad en la película era honrarlo, intentar dar luz de esa personalidad que él tenía. Y tuve la suerte de poder ver la película con sus familiares y se sintieron en paz, se sintieron felices y yo también me sentí muy tranquilo cuando vi la reacción de ellos. 

¿Qué crees que te hubiera dicho él si te hubiera visto?

M.Á.S.: Creo que no me habría dicho nada, se hubiera reído y me hubiera dado un abrazo, sin más. Era muy espontáneo para esas cosas. 

En las personas que hacen este deporte, ¿hay valentía o inconsciencia?

C.C.:  Hay conciencia. Cuando se habla de inconsciencia en esta gente creo que es un prejuicio por no conocer este deporte, pero ellos han pensado mucho antes de tomar esta decisión. Inconsciente es el que salta sin agua, es el  que no se prepara. Pero esta gente son deportistas de élite, y sí que es un deporte muy arriesgado, pero hay mucho deporte y mucha técnica,  y juegan a un juego muy arriesgado, pero son plenamente conscientes de lo que hacen y de las consecuencias. Ellos están acostumbrados a hablar sobre la muerte mucho más que nosotros, que miramos la muerte de lado y no queremos verla. Ellos la afrontan y la  aceptan como una de las posibilidades. 

Y para ellos el miedo es relativo…

M.Á.S.: Hay estudios que dicen que va en los genes, que hay gente que responde al miedo con otro tipo de hormonas y química, quizás su cuerpo genera menos adrenalina y menos catecolaminas. Eso es así. Pero luego también tiene mucho que ver la interpretación de la vida, la relativización de la existencia. Yo creo en mi caso que Darío miraba la muerte de una manera pícara. La miraba como una pequeña batalla que él intentaba resolver en el último momento y una tranquilidad de que si llegaba el momento era porque tenía que llegar, pero él estaba en paz haciendo lo que le gustaba. 

¿Cómo fue para vosotros el fallecimiento de Carlos Suárez en el rodaje?

C.C.: Fue un golpe muy duro para todo el mundo, para todos los que lo conocimos y tuvimos el privilegio de compartir con él. El rodaje se paró un tiempo,  hubo un periodo de reflexión, y tanto su familia como sus amigos nos animaron a seguir con la película porque era lo que Carlos habría querido,  porque estaba por y para la película y le hacía mucha ilusión que se contara la  historia de estos amigos y ahora más que nunca es un homenaje a todos ellos.

Hoy ha venido tu madre, tu familia…

M.Á.S.: Y la familia de Darío. Ayer su hermana me dijo que iban a venir hoy todos vestidos con el chándal rojo que llevaba él. Pero que esté aquí mi familia es increíble. Mi hermana, que es fisioterapeuta, ha hecho malabares para estar conmigo y me encanta. Y también ha venido mi sobrina, es la primera vez que me va a ver en la pantalla grande, la primera vez que va a ver un trabajo mío porque ella es pequeña y antes no podía ver mis cosas, pero ésta sí la va a poder  ver, y me hace mucha ilusión. 

¿Cuál es la situación que más adrenalina os ha generado en la vida?

C.C.: Yo hice un viaje con amigos a Indonesia y empezamos a vivir terremotos. Fue un momento de mucho miedo, creo que el momento en el que he estado más adrenalínico en mi vida. 

¿Qué cosas en la vida os harían dar un salto al vacío metafórico?

C.C.: Cuidar de mi gente y que estuvieran todos bien.

M.Á.S.: Yo me expongo un poco a esa vacío cada vez que juego al pádel con mi amigo, porque ahora estamos compitiendo. Me da mucha alegría y hay momentos en el partido donde la adrenalina está saliendo a borbotones. 

¿Y por el amor, das saltos al vacío?

M.Á.S.: ¿Por el amor? Claro, eso y lo que haga falta.

Images: Living Backstage y cortesía cartel La Fiera.

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