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¿Sin tiempo para la imaginación?

Estos días estoy frenando un poco el ritmo debido a mi horrible dolor de espalda (quizás por eso encontréis menos columnas de lo habitual). Si hubiese unas luces de neón o un cartel de esos fosfóritos o cualquier tipo de letrero luminoso que resaltara las palabras sería el perfecto para enfatizar eso de horroroso.

En breves momentos sonará el teléfono y desde mi casa me dirán algo así como ‘pero para qué cuentas tus cosas’. Yo hasta que no salga en Instagram en braga y sujetador en la cama no consideraré que he invadido mi espacio personal. Esto es una explicación de mis posibles ausencias sin drama ninguno. El día que salga en bragas no me llaméis, venidme a buscar.

Normalmente y como en la mayoría de los casos, estoy segura de que lo hacéis, me voy a dormir con el iPad en la mano, muchos el móvil pero soy un poco miope y me gusta ver las cosas en unas dimensiones mayores.

Todos o muchos de nosotros es lo último y lo primero que hacéis/hacemos al levantarnos ¡ojear el móvil!. Pero como no puedo levantar ni un vaso he dejado de hacer esta operación por las noches y me he dado cuenta de una cosa. No pensamos. No tenemos tiempo de dejar la mente en blanco porque tenemos el espacio tan entretenido que no imaginamos, no creamos.

Apagamos la tecnología y a dormir y no somos conscientes de que estamos mermando nuestras capacidades creativas. El otro día leía a una madre que el fin de semana se iban a quedar en casa sin planes y que había pensado que tampoco pasa nada por no tener a los niños entretenidos las 24 horas del día. Parece que si no los tienes absorbidos con actividades se va a acabar el mundo.

Decía que los niños también se tienen que aburrir porque de esa manera también fomentan la creatividad. Los mayores nos estamos volviendo tan maquinas que nos pasa un poco lo mismo. Cogemos el primer artilugio tecnológico y pasamos ahí horas dándole vueltas a contenidos que a veces son innecesarios y nos hacen perder tiempo de calidad en lo que yo llamo la vida real.

Porque no nos olvidemos que todo eso es ficticio. Volviendo a que apagamos el móvil y nos dormimos casi no nos da tiempo de pensar en lo que nos ha pasado en el día o las cinco mil cosas que tenemos en la cabeza que nos pasan y todo va tan deprisa que no nos da tiempo a asimilar. Tenemos todo condensado, empaquetado y sin tiempo para mirar dentro de nosotros mismos. Lo que hacemos bien o lo que podríamos mejorar.

No tenemos tiempo para nosotros y creo que eso es bastante contraproducente. Además cogemos las informaciones que nos dan y comentamos sin parar sin profundizar en los temas porque ni siquiera nos hemos informado bien de ello, porque de titulares cortos no se vive y además vamos tan a mil que en algunos casos no tenemos opinión propia sino arrastrada por la masa porque los cuatro conceptos básicos nos han parecido bien, sin mirar ni el fondo ni la forma.

Como veis he pensado en exceso y quizá me he puesto un poco intensa pero me parece un error que la tecnología en algunos casos nos robe parte de esa imaginación tan poderosa que cada uno tenemos y con la que se pueden hacer grandes cosas…

Dicen que la imaginación mueve el mundo… igual hay que ser un poco más creativos en la vida real, en la ficticia hay mucha hazaña incomprensible.

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Images: Pinterest

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