En una velada marcada por la emoción y el reconocimiento, el chef José Andrés recibió el premio Vanity Fair ‘Personaje del Año‘ en los jardines del Hotel Santo Mauro de Madrid.
La revista quiso rendir homenaje a una de las figuras españolas más influyentes del mundo, no solo por su brillante trayectoria gastronómica, sino también por su incansable labor humanitaria al frente de World Central Kitchen. La cita reunió a destacadas personalidades de la sociedad, la cultura y la moda, entre ellas Ágatha Ruiz de la Prada, Laura Ponte, Leonor Watling o Jorge Drexler, en una noche en la que el compromiso, la solidaridad y la excelencia fueron los grandes protagonistas.
Minutos antes de recoger el galardón. hablamos con José Andrés sobre su compromiso con la ayuda humanitaria o cómo se puede hacer política desde la cocina entre otras muchas cosas.
José Andrés, lo primero de todo, enhorabuena, Personaje del Año por la revista Vanity Fair
¡Muchas gracias!.
¿Se puede hacer política de alguna manera desde la cocina como nos estás demostrando?
La política y la cocina, la política y la gastronomía van de la mano y el que no lo quiera reconocer así, pues bueno, es que no ve por dónde van los tiros. La política o las políticas que se tienen que aprobar en los congresos del mundo entero, pues son aquellas que solucionan los problemas que tiene la ciudadanía más allá de que sea de derechas, de izquierdas, azul o rojo. Da igual. La política son promesas que luego tienen que ser cumplidas. Lo que pasa que la ciudadanía se está acostumbrando ya a muchas promesas que luego cuando el que promete llegar al poder parece que nunca las cumple. Nunca se compromete de que realmente se lleven a cabo. Y siempre está la política del dedo, ¿no?. Lo que yo no he hecho es por tu culpa. Y uno nunca toma responsabilidad. En un país como Estados Unidos, en Europa, ¿tendría que haber hambre? Ninguna, cero. Si se comprometen los partidos políticos independientemente de acabar con el hambre, en Europa en Estados Unidos, por supuesto, que la gastronomía es una forma de hacer política. No tendría que haber un niño con hambre en América, no tendría que haber con hambre un niño en Europa, en los países ricos, imposible. ¿Por qué? Porque no es necesario. Con buenas políticas, conseguiremos que eso ya no fuera un problema. Como no hay políticas suficientemente buenas muchas veces incluso países como Estados Unidos, país más rico del mundo, puedes encontrarte situaciones en lugares donde vive gente con una necesidad real. El problema es que a lo mejor son diferentes necesidades de los que viven en África. Por eso no puedes aplicar, no puedes utilizar las mismas leyes ni las mismas soluciones a todos los países, cada cual necesita adaptarse a la situación que ese país vive y convertir un problema en una solución. Ahora podemos seguir hablando de todo lo demás; fertilizarte, si estás ayudando al campo, estamos realmente apoyando al campo, las zonas rurales que las más favorecidas y donde siempre se dice que el campo se está vaciando y que no hay gente joven, señores, dejemos de decirlo, que eso ya lo vemos, qué es lo que hacemos para que eso no suceda. Que hay problemas de vivienda, señores, llevamos hablando desde hace décadas, qué es lo que hay que hacer para hacer buenos programas para que la gente joven pues tenga un acceso a la vivienda. Continuamos, continuamos. Las promesas son siempre buenas porque te hacen soñar. Pero luego necesitamos tener muchas más de esas promesas para trabajar y solventar los problemas. Y muchas veces hacerlo apoyados por los grandes partidos políticos, ambos, porque no puede ser que estén en desacuerdo siempre absolutamente en todo. Porque dime tú una comunidad o un lugar que sea de un partido o de otro, que siempre funcione perfecto. En algunas cosas sí, en otras cosas no, pues trabajemos juntos para solucionarlo. Eso es lo que la gente quiere, todo lo demás, me parece un partido de fútbol. En los equipos elige equipo. Pero en lo demás vamos con las ideas y las soluciones o los problemas que tiene la vida. Nada más, soy José Andrés y apoyo este mensaje (risas).
Después de tantos años en primera línea de las emergencias, ¿qué le sigue emocionando y qué le sigue indignando?
Me sigue emocionando que en los peores momentos de la humanidad, lo mejor de humanidad sale. Estamos viendo ahora mismo en Venezuela como gente que no sale en televisión ni se les da un homenaje están ahí 24 horas al día sin pedir nada a cambio y solventando problemas que ni nos esperamos. Gente metiéndose entre las ruinas para intentar salvar a una criatura. En esos momentos ves realmente de lo que está hecho la especie humana que hay, que en general somos todos muy buenos. Y yo siempre lo veo en esas emergencias. Lo mejor de la humanidad siempre aparece. Y lo que tenemos que cambiar es cómo se da la ayuda. Una cosa es hacer el bien y otra es hacer el bien inteligente. Y es muy complicado sin que la gente a veces se sienta mal cuando les dices que recoger la ropa y enviarla, eso ya no está bien. Lo vimos en Valencia, miles y miles y miles de bolsas a los lados de la carretera, donde los voluntarios ya no eran capaces ni sabían qué hacer con ella. Ropa muchas veces en unas condiciones fatales, ropa que se mojaba porque seguía habiendo lluvia. Ropa que se embarraba porque la ponían al lado de la carretera. No había suficientes voluntarios para digerir toda esa ayuda que no era realmente puntualmente necesaria. Hay otras formas. Entonces, ¿qué es lo que hay que cambiar? Que muchas veces el querer ayudar, aunque hay que aplaudirlo porque hay buen corazón, muchas veces no ayuda tanto como uno creee. Vale mucho más enviar un euro, que enviar 10 bolsas de ropa que no utilizas donde te estás gastando mucho más dinero en el envío, mucho más dinero en la gasolina, creas problemas porque como tú, miles de personas más han pensado lo mismo y esa ayuda empieza a generar muchas veces más problemas que soluciones. Eso es lo que tenemos que cambiar y a lo mejor hay que empezar a hablar mucho más alto de lo que realmente esa situación necesita. Repito, muchas veces ayuda por ayuda empeora la situación. Cuando tú envías latas, miles de latas, tú no sabes el caos que se crea porque no hay suficientemente gente que te pueda ayudar a organizar esas latas. Pequeñas emergencias en una iglesia, eso sí, pero cuando son emergencias grandes, esa no es la mejor ayuda. Eso siempre de alguna manera ralentiza la ayuda. Eso es lo que tenemos entre todos intentar conseguir cambiar. Muchas veces es mucho más fácil el dinero que sea, pero el dinero y siempre también siendo dado a organizaciones que en tiempo real estás viendo que están haciendo el trabajo que dicen hacer. Eso es otra de las cosas que también hay que cambiar en la ayuda humanitaria.
Una última pregunta muy rápida que no le quiero quitar más tiempo de la noche en la que le homenajean, ¿cómo se promociona la gastronomía española en Estados Unidos? Por ejemplo, los vídeos virales últimamente con Dave Grohl (líder de Foo Fighters), con el porrón.
Dave Grohl es buen amigo, entonces eso es trampa, lo que es mágico es que en un escenario estemos bebiendo un porrón y la cultura española y la catalana y bebiendo cava y lanzando frisbees con jamón ibérico. Bueno, pues eso es una forma también de promocionar la cultura. Mira qué bonito este cómic que he salido con Spider-Man de Marvel, donde sale el Mercado Little Spain. Que qué curioso que salga Spider-Man en un mercado de corte español en el corazón en Nueva York. Hay mucha gente haciendo cosas muy buenas en el mundo entero, tenemos que salir más, tenemos que creerlo más, siempre lo he dicho, hay que, el exportar países, exportar productos y eso ayuda a que esta España que tanto quiero vaya mucho mejor. Exportar productos significa que en las zonas rurales van a crear trabajo, significa que va a haber crecimiento, significa; todo es bueno. Por eso creer en España, como tanta gente cree y que la gastronomía sea uno de los medios magníficos, no solamente exportas producto y país, pero en el fondo también continúa con turistas que cada año siguen haciendo que España sea líder mundial en turismo. Pero no hay que creérselo. Hay mucha competencia, hay que seguir trabajando años.
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