Hace unos días una compañera de prensa me dijo: “¿Ya has visto ‘Las Berrocal’?”. En mi vorágine particular, un mail de Movistar Plus yacía entre las ansias. Me puse en contacto con la plataforma para poder verlo porque la contraseña, al igual que mi memoria, se había desvanecido. Cuando abrí el mail, ahí tenía delante de mí otra etapa de una familia con una esencia particular que se la muestra a todo aquel que quiere conocer desde dentro palabras como verdad, lealtad o libertad.
La segunda temporada del documental ‘Las Berrocal’, que se estrena el 15 de septiembre en Movistar Plus +, tiene como protagonistas a Vicky Martín Berrocal, a su madre Victoria, a su hermana Rocío y a su hija Alba. Aunque Vicky marcó el rumbo de su constelación, en esta nueva entrega, cada uno de los suyos ha encontrado su propia órbita, su propia luz y su manera de brillar en un mismo cielo. Un universo entero que viene de nuevo a conquistar la televisión con un formato que reta a la calidad, muy por encima de biografías de plataforma. Solo tienes que hablar con ellas para darte cuenta de lo único, porque si algo ha sabido manejar Vicky, es que de un discurso universal ha diseñado un lenguaje propio y estarán de acuerdo que hoy en día en lo diferente, está la verdadera revolución.
Esta vez consta de seis capítulos, el primero de ellos también lo abre Vicky, la voz de una familia con melodía propia. La diseñadora llega a un club privado ubicado en la calle Príncipe de Vergara donde hay un set montado para grabar algunas escenas. “Buenos días, este espacio que habéis montado no me gusta”. Rotunda y firme, enseguida reconforta un lugar que hace suyo. “Yo no me voy hasta que esto no esté terminado porque sino voy a padecer”. Porque ella lo mismo padece con un bajo mal cogido que por un hombre que le quita el sentío. La escena termina con un “mira qué maravilla, esto es una fantasía, tengo buen ojo… menos para los hombres”.
Ella en sí es un planteamiento, nudo y desenlace diario. Puedo confirmar que cuando se cuelga la patilla de la gafa en la boca, échate a temblar. Cuando se asienta el vestido a la altura de la cadera con las dos manos, la cosa va por buen camino y cuando cierra dos segundos los ojos, la calma vuelve a lo que antes le revolvía.
El docu-reality se acaba de presentar en Vitoria, en el Festival de Televisión que desde hace años celebra la ciudad vasca. El norte ha sido el escenario de peregrinaje de periodistas desde la meseta. A las seis de la mañana cogí el coche para llegar a la rueda de prensa de las nueve y media de la mañana. Me bajé del vehículo como si entrara a parir al hospital menos cercano, me colgué el bolso de la boca, el cuaderno debajo de la axila mientras tecleaba sin gafas a una compañera que me escribía por dónde llegaba a la vez que le confirmaba que encontrar la sala de la rueda de prensa en el Palacio de Congresos me iba a costar más que llegar desde mi casa.

Aterricé en la silla cuando Boris Izaguirre, moderador del encuentro, entonaba los buenos días. Puntualidad vasco-inglesa. Cuando levanté los ojos y recuperé el aliento vi a Rocío intentando aguantar las lágrimas y por un momento pensé que hacíamos efecto dominó.
Ella es una de las grandes protagonistas de este documental, porque con su historia muchos se reconocieron en la huida del cielo de las heridas porque en los sentimientos más universales, se encierra todo lo que vales. Una persona que ha ido caminando sosteniendo a los de alrededor sin pensar que ella tenía por delante una vida de posibilidades construida por los valores de su corazón. Ese que encierra a lo que todos aspiramos. Que puede ser frágil pero en ningún caso débil. Que ha sido siempre fuerte para los demás y ahora ha descubierto el impulso de la valentía,con todo lo que eso conlleva. Una personalidad que ha sabido ganarse al público porque ha mostrado nobleza y una gran inteligencia emocional. Ahora, aunque ella igual todavía no sea consciente, tiene una fuerza que ya nadie le podrá quitar y un camino en el que no está sola al andar.
Cuatro mujeres de cuatro generaciones distintas que han aparecido ante los medios sin trampa ni cartón, que lo mismo te hablan de su última relación que te entonan una canción, delante de todos los medios de comunicación . También lo han hecho en el documental, eso de despojarse, donde tratan temas como el síndrome del nido vacío (la pequeña del clan se va de casa), la menopausia, la valentía, el amor e incluso un vacío familiar que lleva a Vicky a ir a conocer la casa de sus abuelos rodeada de todos sus primos. Historias que dan para diez entregas más. Porque las Berrocal, desconocen la liga regional, juegan en primero de entretenimiento comercial. Hay que recordar que la plataforma encontró en ellas un vestido a su medida.
Pero si alguien sigue apostando por la unidad familiar esa es Victoria. La matriarca de una familia de mujeres reales que agradece cada día las vivencias que este proyecto le ha aportado. Una mujer que ve la vida como un mundo lleno de posibilidades. Un rodaje que ha durado seis meses y en el que han recorrido Venecia, la Costa Amalfitana o Nápoles, donde las aventuras se dan la mano con conversaciones que hacen descifrarlas más allá de la verdad de una mirada. También hay cambios vitales, como el de Vicky y Alba, la diseñadora despide a la niña de sus ojos para que los suyos descubran la independencia de un nuevo rumbo. Una niña madura que presta sus alas, su esencia, en pro de la comprensión familiar.
Cuatro mujeres que se conocen de memoria, sostenidas por un hilo invisible que las sigue uniendo pese a las adversidades. Vicky comienza un viaje que nunca le dará un documental, un camino hacia ella misma comprendiendo lo que un día dejó para después mientras la vida sucede. Uno que no la aleja de su familia sino que le permite mirarse con la misma atención con la que siempre ha mirado a los demás. Porque la mujer que un día iluminó el camino todavía tiene cosas por descubrir cuando se queda a solas consigo misma.
Victoria, Vicky, Rocío y Alba. Una familia sin guion, que supera cualquier ficción y que, capítulo a capítulo, derrocha emoción.

Images: Cortesía FesTVal de Vitoria para Living Backstage. Redes Living Backstage.
