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La moda, una herramienta de libertad

Empieza la semana en la que salen las revistas de moda mensuales y yo me acabo de comprar el Vogue. El de la portada de Victoria Beckham, sí, y no sé el motivo por el cual me he resistido tanto a comprármela.

Quien me siga por aquí sabe que soy fiel a ELLE. Es mi revista de cabecera pero el Vogue me lo compro de vez en cuando sobre todo en los cambios de estación, es entonces cuando el Vogue hay que comprarlo. Me fascinan sus editoriales de moda, en realidad los de la mayoría de cabeceras.

Cada vez que pasaba por el quiosco me miraba la portada, por dos motivos básicamente. Por la tontería de sus letras en azul turquesa muy Living y por la sencillez de la portada en la que aparece una mujer que está pasando por una época más pausada. Supongo que la estridencia deja paso a la madurez.

Me fascinó el culotte de ERES que lleva en la sesión y no sólo si te lo pones te congelas sino que también te deja la cartera congelada. Yo no sé realmente si ya las prendas tienen el valor calidad precio que merecen. A veces nos toman un poco el pelo, en mi opinión.

El otro día fui con una amiga a una tienda para ver un jersey que había visto ‘patrocinado’ en instagram. Llegué ilusionadísima a la tienda y casi se me cortó la respiración y hasta se me pasó por la cabeza pedir una hoja de reclamaciones incluso sin llevármelo.

Casi 400 euros de jersey de una calidad normal y de ninguna marca aparente, que a veces es lo que se paga. La señora me dijo mira… llévatelo, esto no lo encuentras en ningún sitio, es ideal y te combina con un montón de cosas.

Entonces es cuando me vino a la cabeza Amancio Ortega como cuando tu madre de pequeña te deja en el bus con cinco años en tu primer día de excursión. Que te quieres ir corriendo con tu progenitora, pues yo me quería ir corriendo a Amancio a ver si le había dado por clonarlo. La vida a veces se nos va un poco de las manos y hay cosas excesivas e intolerables.

Yo soy una persona bastante discreta pero reconozco que en la moda, no siempre, me gusta ser estridente y atreverme con un montón de cosas y combinaciones aunque en mi día a día vaya más a tiro fijo que se suele decir.

Pongo un ejemplo. Las gafas de ver me gustan cuanto más estridentes mejor, cuanto más llamativas mejor y yo soy una persona que me gusta pasar desapercibida en un montón de situaciones, digamos que mi carácter es de no ir llamando la atención pero con la moda me gusta apostar al todo. Esto no quiere decir que sea como un árbol de Navidad y me lo ponga todo encima.

Me encanta jugar con la moda y salirme de lo común. Ahora me tengo que comprar unas gafas de ver pues me compraré las más grandes y llamativas que haya en la óptica. La moda dice tantas cosas y puedes transmitir tanto con ella que es una herramienta maravillosa.

Me acuerdo una vez que hablé con la chica de prensa de Ágatha Ruiz de la Prada para que me enviase un mail con una info que necesitaba y me dijo oye ¿por qué no te vienes a la fiesta que vamos a dar en un rato? Me pasé y en cuanto llegué me presenté a otra persona del equipo que yo no conocía.

Estuvimos hablando de un montón de cosas y al final le dije… yo es que soy súper fan del universo Ágatha, me fascina y me lo pongo todo sin ningún tipo de complejo. Me miró de arriba abajo porque iba entera de negro.

Y sí, así soy yo, un día de negro, otro de colores pero siempre queriendo decir algo con la manera de vestir. Se lo expliqué y terminamos riendo, porque la moda te da tantas opciones y tanta libertad que puedes ser quien quieras en el momento que quieras y eso… eso es muy divertido.

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Images: Living Backstage

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