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Una mañana en el corazón de ‘Sueños de libertad’: donde la ficción cobra vida gracias al talento de un equipo extraordinario

  • Delante y detrás de las cámaras, un equipo entregado y una maquinaria perfectamente coordinada sostienen cada día la producción más vista de la televisión española.
  • La visita revela no solo el trabajo detrás de cada escena, sino también la profesionalidad y cercanía de quienes la hacen posible.
  • Actores, técnicos y personal de producción conforman un equipo cuya dedicación se percibe en cada rincón del rodaje.
  • Destaca el factor humano: un equipo cohesionado que convierte el esfuerzo diario en televisión de calidad.

Son las 07:45 a.m y me dispongo a salir de casa para ir al plató de la serie ‘Sueños de libertad’, que emite de lunes a viernes Antena 3, en la hora de la sobremesa. 

Está a las afueras de Madrid y el tráfico a esas horas es intenso. Me desvío de la M-40 para acceder al parque empresarial donde Diagonal tiene el buque insignia que hace las delicias de Atresmedia. Cuando aparco el coche próximo a la puerta, veo a una decena de personas que entran y salen del edificio, allí, a esas horas, ya hay una actividad frenética. 

En la puerta, a un par de medios más y a mí, nos espera Laura. Ella es la jefa de prensa y con la que llevo meses mandándome mails para diferentes cuestiones de la serie. Uno de ellos, visitar los platós y realizar entrevistas a algunos integrantes de la ficción. No es fácil poder visitar los estudios y así nos lo comenta Laura; ‘sois de los poquísimos medios de comunicación que habéis venido aquí, sois prácticamente unos privilegiados, porque venir, no es tan fácil’. Nos pregunta cuánto tiempo llevamos pidiendo una visita y uno de los medios afirma que un par de años, prácticamente desde que se iniciaron las grabaciones. 

Tengo como el resto de periodistas las horas pactadas con algunos actores y los tiempos se cuentan por minutos exactos. Anteriormente, desde Atresmedia, ya nos han pasado la lista de los actores disponibles, no es algo que podamos elegir. Bien porque algunos no se encuentran allí hoy, porque van mal de tiempo porque son muchas secuencias a rodar u otros porque están en Toledo (donde se graba uno de los gruesos de la serie). 

Nos insisten en los minutos que tenemos cada uno y cuando entro dentro comprendo la insistencia del tiempo. Nada más cruzar la puerta veo una de las partes que más me fascinan, la de vestuario. Cuando entras, una claraboya te deja ver la ropa en burros de los actores, también las lavadoras y una tabla de planchar donde se afanan por tener la ropa lista. A la izquierda está el comedor, vacío a esas horas, donde luego a la vuelta pasaré por él y estará lleno de jolgorio. Pero dejamos el recorrido por las instalaciones para más tarde porque ahora toca trabajar. 

A las 09.00 a.m tengo entrevista con Dani Tatay (Andrés) y llega puntual a su cita, Laura nos presenta y sonreímos con complicidad porque somos viejos conocidos. Con Dani coincidimos en varias alfombras rojas, todas las que le deja el poco tiempo que tiene después de grabar. Soy la primera en la mayoría de entrevistas, por tema de logística lo consideran más adecuado así. Nos acomodan en un sofá en un espacio abierto, como un patio del edificio donde caen plantas de todos los pisos, un lugar agradable y silencioso para poder charlar sin interrupciones. Cuando nos levantamos al finalizar veo bajar por las escaleras a Marta Belmonte (Marta de La Reina), va en bata y zapatillas, lo que parece un momento entre secuencia y secuencia. Nos saludamos y nos alegramos de vernos; ‘¡mira qué pintas!’. Con ella, al igual que con Dani, tenemos ocasión de vernos en distintos encuentros. 

Los demás medios terminan con Dani y yo no paro de preguntar cosas, quiero saberlo todo. Viene una chica y la veo escribir por el móvil y me pregunta si he visto a determinado actor. Le digo que ha entrado en la puerta de al lado y veo que escribe apresuradamente de nuevo en el móvil. ‘Es que tenemos un grupo de Whatsapp y tengo que ir describiendo todos los movimientos, porque si un actor ya ha entrado aquí es para que el resto lo sepa’, me comenta tras mi mirada de interés. Le pregunto para qué es esa sala y me dice que es para cuando a los actores no se les entiende algo en escena, graban la palabra o la frase de nuevo encima de su voz. Me recuerda a mis años de producción que realicé además de la carrera de Periodismo, por un momento los recuerdos me invaden y quiero saber más cosas. Viene Laura corriendo y le dice que no puedo saber nada de la trama. La miramos con incredulidad. ‘Tranquila, son cosas técnicas’, le decimos las dos. Están preocupados en cierta medida, y como es normal, con las filtraciones. Aunque con los periodistas, y hablo a nivel general, siempre estén encima de nosotros porque nos consideran ‘peligro potencial’ (léase la ironía), el off the record siempre será sagrado y el que no lo entienda, no es profesional. 

Un poco más tarde vienen Isabel Moreno (Claudia) y Ana Fernández (Valentina), cada uno va viniendo a su hora de convocatoria. Como ellas son dos y no cabemos, me siento encima de la mesa, ellas son también conocidas de algún que otro photocall y hay ya un poco menos de formalidad, esa complicidad que da el tiempo. Me pareció fascinante ir al sitio de trabajo por el que tanto pregunto fuera de él. Les hago unas preguntas cortas y divertidas, exprés, y veo como tienen una afinidad tremenda. Comparten camerino y son absolutamente Zipi y Zape. 

Hay un parón de unos minutos y tras ellos, viene Alba Brunet. Es con la que más tiempo hablamos, se acaba de incorporar al rodaje hace unos meses, en pantalla hace muy poco que aparece tras su vuelta pero ya lleva un tiempo grabando. Le preguntamos por su bebé, el gran juguete de ‘Sueños de libertad’ y por alguna cosa más antes de empezar a charlar. Es generosa en sus declaraciones y me encanta la tranquilidad con la que hablamos, luego la veremos grabar una secuencia de la que por supuesto no puedo desvelar absolutamente nada pero lo que sí puedo decir es que verla actuar es un verdadero lujo. Luego vendrán Fernando Andina (Pablo Salazar), Marco (Miguel Salazar) y por último Pepa Aniorte (Manuela) y Alberto Lozano (Eduardo) . De estos personajes hay alguno que no me dio tiempo a entrevistar y tengo que resaltar la facilidad que ellos mismos me dieron para poder hacerlos en otra ocasión. 

Laura nos lleva a hacer un recorrido por las instalaciones para que veamos todos los sets. Visitamos la casa de los de La Reina, los despachos, la tienda de la perfumería, la casa de los Salazar, el almacén, la cantina… un despliegue propio de una serie de éxito. Una cosa en un piso, otra en otro, pasillos y sets por todas partes… es impresionante el montaje, el cuidado, los detalles. 

Los perfumes de la tienda tienen olor. Es una de las cosas que más me impresionaron en plató, los olores, esos tan característicos de los platós y que tantos años llevo oliendo, este era igual pero elevado a la máxima potencia. Ese olor a madera que quien ha visitado uno lo sabe. A mí me resulta agradable. Vemos grabar una escena, nunca había visto una de una serie diaria, sí he visto muchas más, pero las diarias van a todo lo que da de sí. Se da por buena y a por otra. Veo a Isabel Moreno pasar texto mientras diviso al fondo una mesa improvisada que han montado en mitad del hall de la casa grande. Allí yacen un montón de guiones junto a algunas latas de bebida. 

El nivel de profesionales que alberga la serie es algo a destacar, de ahí su éxito, eso es un valor seguro. Toda la gente que hay detrás, desde la señora que limpia las estancias, los cámaras, los de producción pasando por el director de la serie, todos son realmente amables. Van absolutamente coordinados, con una precisión milimétrica digna de observar para los más curiosos. 

Nos dicen que nos quiere recibir el director, le felicitamos por los hechos y charlamos con él, en el piso de arriba están los despachos y los guionistas trabajan a todo lo que da de si. Una serie diaria requiere de una exigencia real, los actores llegan a su casa y estudian una media de cuatro-cinco horas, según el personaje, claro está. Cada uno se lo organiza a su manera, eso lo explica muy bien Natalia Sánchez, ella tiene una organización metódica que combina, con gran éxito, con su vida familiar. La vemos salir a toda prisa porque junto con Dani, tiene que ir a grabar fuera de Madrid. 

Saliendo quiero saber más de la zona de vestuario y bajamos. Para mi sorpresa es un equipo enorme que hace parte de la ropa allí mismo, estaban trazando una sisa en el patrón para una de las actrices, nos lo explican con mimo y detalle. Subimos arriba, es la hora de comer y del comedor sale Marta Belmonte, nos paramos con ella, ya con camiseta y vaquero pero con su inconfundible collar de perlas. 

Un elenco maravilloso que traspasa la pantalla y un equipo tremendamente humano que no se ve pero que hace magia para entretener al espectador y hacer ficción de calidad. Mientras yo escribo esto, ellos ya estarán soñando como hacer realidad los vuestros. Un engranaje que requiere sacrificios, desde este punto se entiende mejor el motivo por el que un actor tiene que cuidar el tiempo que le queda con calma, distracción medida y mucho descanso.

El trabajo del equipo de ‘Sueños de libertad’ es admirable; cada uno de sus miembros aporta una sensibilidad y una dedicación que hacen que la historia respire autenticidad y emoción en cada detalle. Un homenaje al oficio, un relato que tiene a la gente pendiente del televisor. Una orquesta invisible está detrás de ese olor a madera, ellos conducen a esos personajes que se convierten en inolvidables, prueban planos que están revolucionando la ficción diaria, tocan temas de conciencia social, una narrativa cuidada o da peso a personajes femeninos con voz propia entre otras muchas cosas. Una constelación capaz de transformar lo cotidiano en algo que golpea directo al corazón. 

Images: Cortesía de Atresmedia para Living Backstage.

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