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Silvia Abascal: «Quiero pensar que dentro de unos años lo más cool será no tener redes, vengo de una generación en la que si íbamos a un concierto, disfrutamos del concierto, no estábamos grabando»

Delicada en las formas, paciente en las respuestas y profundamente reflexiva. Silvia Abascal transmite esa calma serena que parecen conceder los años, la experiencia y la capacidad de mirar la vida con perspectiva. Habla sin prisa, elige las palabras con precisión y escucha con la misma atención con la que responde. Lejos del ruido y de la estridencia, desprende una autenticidad que también define su manera de entender la interpretación: desde la verdad, la sensibilidad y el compromiso con cada historia que decide contar.

Ahora, la actriz se incorpora al reparto de ‘Cabeza alta’, la nueva miniserie de Mediaset España producida por Shine Iberia (Banijay Iberia), un intenso thriller emocional que pone el foco en cuestiones tan actuales como la violencia digital, el chantaje sexual, el escarnio público y el abuso de poder. Una ficción que invita a reflexionar sobre cómo la exposición de la intimidad puede cambiar una vida en cuestión de horas y sobre la fortaleza necesaria para reconstruirse cuando todo parece derrumbarse.

Con motivo de este nuevo proyecto, conversamos con Silvia Abascal sobre el poder transformador de la ficción, la responsabilidad de abordar historias que dialogan con la realidad y el momento profesional en el que se encuentra. Una charla pausada, honesta y llena de matices que confirma que, más allá de su sólida trayectoria, sigue afrontando cada trabajo con la misma sensibilidad, curiosidad y respeto por su oficio.

Silvia, introdúceme a tu personaje en ‘Cabeza alta’ para que todo el mundo lo conozca mejor

Mi personaje es Julia y es la jefa de estudios del instituto. Es un personaje de apoyo para el de Verónica (Leonor Watling). Son amigas, además de compañeras de muchos años trabajando en el instituto juntas. Y es un personaje en el que Julia admira mucho a Verónica. Profesionalmente por como trabaja por y para los adolescentes, como les protege, sus proyectos de cara al tema de las pantallas… Y luego también como mujer, porque es muy digna. En el tema de la dignidad, yo creo que hay una admiración muy real.

O sea, sirve de ejemplo a las demás mujeres por cómo lo afronta ella (Sin hacer mucho spoiler la trama gira entorno a la difusión de un video de carácter sexual)

A las demás no sé, pero a Julia seguro, seguro. Y verla también, como se enfrenta a todo esto, porque empieza fuerte, pero la cosa luego se va mucho de las manos. 

Lo hablaba con Leonor y con Paz, tus compañeras en esta serie, ¿cómo ha sido trabajar con mujeres de tu generación y reencontraros todas?

Bueno, empezamos ayer (risas). Entonces claro, todavía no ha sido. Estamos en ello. Pero a mí me hace mucha ilusión. Mira, yo con Leonor trabajé hace 24 años en ‘A mi madre le gustan las mujeres’ que no sé si te acuerdas. Era mi hermana, la mamá era Rosa María Sardá, con María Pujalte. Era una comedia, yo le tengo un cariño tremendo, y con la Sardá, que se enamoraba de una mujer y era nuestra madre, ¡lo pasamos tan bien!. Y entonces ahora reencontrarnos, lo comentábamos antes, estábamos ahí las cuatro haciéndonos las fotos y sentir como las cuatro mujeres, de una misma generación… nos apetece mucho, ¿no?. Con Lucía, con Paz, con ellas voy a tener muy poquito, yo es todo con Leonor, casi todo. 

Tú llevas toda la vida en esto, ¿ notas que ha cambiado mucho la industria?

Todo. Otro mundo. En muchas cuestiones, en muchas, a todos los niveles. A nivel, por ejemplo, los guiones, yo no empecé en ‘Pepa y Pepe’ fue en el Un, dos, tres… pero ‘Pepa y Pepe’ teníamos diálogos que yo ahora lo pienso y digo, sería imposible ahora mismo. No sé, de cara a las escenas íntimas, se han cambiado muchas cosas, ¿no?. Antes, vamos, subían hasta los del catering. 

Me parece tremendo. Pero en general, este tema aparte, a mejor o a peor…

Bueno, hay un poco también de todo. Por ejemplo, mira, te contaba esto de ‘Pepa y Pepe’ porque a lo mejor unos capítulos de media hora los hacíamos en una semana. ¿Tú sabes el tiempo para hacer eso cuando no había exteriores, cuando éramos cinco y ahora la velocidad que hay? Entonces, bueno, algunas cosas, no sé, hay de todo, ¿no?. Hay de todo, hay cosas que se está evolucionando, se está cuidando, son producción mejores… pero hay otras cosas que a lo mejor se echa de menos. Gente realmente muy del oficio, muy de la profesión. Y ahora también ves más de paso. 

Silvia, hemos debatido con tus compañeras sobre cómo es su relación con las redes y hasta qué punto se protegen o ponen límites, en tu caso, ¿cómo es?

Mi Instagram lo utilizo para proporcionar las cosas profesionales pero tampoco expongo mucho de mi vida privada. Entonces, protección, pues eso, no estar ahí, pero porque no lo necesito, no tengo ninguna necesidad de compartir como mi día a día o dónde estoy de vacaciones.

¿Crees quizá como decían tus compañeras que igual el tema está en que sois de otra generación?

No lo sé si tiene que ver con la generación… 

Los jóvenes no conciben que su vida no esté ahí metida, se comen una hamburguesa y lo publican porque sino es como si no hubiese existido y publican la foto, por ejemplo…

Bueno, pues seguramente, claro, es que venimos de una generación que nosotros íbamos a un concierto y disfrutamos el concierto, no estábamos grabando. Concierto, o sea una cuesta de sol o sea lo que sea, más presentes en el momento. Entonces, bueno, pero no sé si depende de la generación, porque lo tenemos más fácil nosotros o de la persona. No lo sé. 

Leonor, tu compañera, decía que a veces, que le invitan a grabar un poco más de contenido, por ejemplo cuando estaba grabando el disco en Los Ángeles y que luego se veía caminando por Los Ángeles y decía; «es que no lo subo, porque es que no me veo, no me sale»

A mí también me lo dicen y tienes que estar más activa y no sé cuántos y tal pero fíjate a mí, o sea, en muchos proyectos, se me olvida hacer fotos, se me olvida hacer vídeo y luego llego a casa y muchas veces no he hecho fotos. O sea, no, no tengo el chip. Y ni te cuento de hacer un selfie, en la vida me verás así (hace gestos como si llevase un móvil en la mano). Es imposible, a no ser que lo interprete en un personaje. No me sale. No me sale. 

¿Crees que puede perjudicar, pueden llegar menos cosas por no estar expuesto?

Sí, y te lo dicen mucho y tienes que tener eso con vida para tal, pero también quiero pensar, conozco también a muy buenos compañeros y que no tiene redes. Y no les falta el trabajo, a lo mejor no lo sé de cara a campañas publicitarias, influye. Yo quiero pensar que dentro de unos años lo más cool, será no tener redes.

¿Crees que esta serie puede abrir los ojos tanto a padres como a hijos del peligro de las redes?

Absolutamente, absolutamente. Tanto para adultos porque empieza con una adulta, la víctima es el personaje de Leonor, que es la la directora del instituto, pero de cara a la adolescencia, a los niños. Es que imagina la situación, en un instituto, el ver a tu tutora o a tu profesora en un vídeo íntimo. O sea, lo que supone eso en un colegio. Entonces, claro, es para las dos generaciones, tanto la adulta como la menor. Y de cara a esto, lo que te juegas difundiendo un vídeo, es que creo que es muy importante y a veces yo también lo pienso, mira de todos los que ha habido, que ha habido, ¿no? diferentes vídeos, yo no he visto ninguno. Y creo que eso también tiene que ver, bueno, tú eres periodista, claro, es otra cosa, pero con tu curiosidad. Y es que no tengo ninguna curiosidad de ver eso, también creo que hay que educar eso. El decir ya, aunque esté. Es delito y yo no participo de ello. Porque todas estas cosas al nivel que sea, existen, porque tienen gente consumiendo eso. Entonces es una cosa de, han pillado a Pepito, pues muy bien, pues esto no se mueve. Esto no me interesa nada. 

De verdad, crees que es posible, porque yo al menos lo veo como una utopía que ojalá fuera verdad, que sea suficiente con la educación que reciben las nuevas generaciones desde casa

Mira, yo a veces veo a padres, ¿no? como quejándose mucho con lo de las pantallas. Pero ellos mismos están todo el día conectados al móvil. Entonces, claro, es ahí una contradicción tremenda, que luego es difícil porque a lo mejor prohíbes mucho en casa, pero luego claro, está en contacto con los compañeros y aunque un niño no tenga acceso, tiene acceso al que tiene su amigo, es que es muy delicado, muy delicado. Pero a mí me llama mucho la atención que los grandes creadores de plataformas de redes, tal… con sus hijos tengan tan claro que no pueden tener acceso. Eso ya te lo dice todo. Ya está. 

Imagina que fueras tú la protagonista de ese vídeo viral, ¿cómo reaccionarías como Silvia?

No me quiero imaginar en esa situación. No sé. A veces la mejor manera es en vez de hacerte pequeñito, ponerlo en una pantalla grande delante de todos y pasar el trago cuanto antes y decir, bueno, pues esto, aquí me han pillado. Vale, ahora nos ponemos a lo que toque. Luego, claro, la denuncia profesional que conlleve todo eso y la lucha por defenderlo, ¿no?. Pero también enfrentándote en vez de quedarte encerrada en casa y decir, no sé, no lo sé… Se tiene que ver uno ahí, y en su entorno para ver cómo reacciona. Pero creo que la manera de dar la cara lo mejor es.. no sé ¿qué te han dicho las compañeras? 

Leonor, se escondería y Paz pasaría un poco por todas las fases…

Bueno, pues a lo mejor yo estoy muy brava y luego me veo en el vídeo y no salgo de mi casa en dos años. Te tienes que ver en esa situación, pero siento, ¿sabes? que el hecho de… como decir; «¿lo ha visto ya todo el mundo?». Pues venga. Porque cuanto más te escondes, más daño estás permitiéndote. Pero no lo sé, me tengo que ver y a lo mejor luego una no es tan brava y dice; «dios mío, trágame tierra y qué duro esto y me quiero ir de aquí». 

Images: Cortesía de Mediaset.

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