in ,

El talento de Alba Reche arraiga con fuerza en su segundo álbum, “La pequeña semilla”

“La pequeña semilla” germina en múltiples sentidos, liberando el ímpetu expresivo de una cantante que sigue escuchando el eco de su vocación. Con los pies en la tierra, sin prisas, apelando a las raíces y abriendo la puerta a sonidos que siempre han estado ahí, a la espera de volver a ser atendidos.

“La pequeña semilla” es un disco corto pero muy intenso: ocho canciones en menos de media hora. Alba Reche tampoco necesita más para consolidar su condición de artista en continuo despegue. Ocho canciones que acreditan su avance como compositora e intérprete, fijando en acordes y estrofas el momento vital en que fueron concebidas.

En “La pequeña semilla” hay concreción, pero también variedad. Encontramos temas acústicos de producción austera y canciones sofisticadas envueltas en seda electrónica. Letras intimistas y estribillos eufóricos. Melodías evocadoras de influjo folk y ejercicios de pop cien por cien contemporáneo. Alba Reche colabora con el productor Ismael Guijarro en “Que bailen” –junto a Cami, fue el primer avance del álbum– y “El desarme”.

También confía en Simón y Martín Vargas –de Morat– para rematar “La culpa” y “Flor Alta”. El trío multicultural Çantamarta –quédense con este nombre– le acompaña en el resto del repertorio e incluso estampa su firma en “Escúchala”. Y Fuel Fandango coprotagonizan “Los cuerpos”, uno de los momentos más especiales del disco.

“La pequeña semilla” no tiene miedo al qué dirán ni se pierde en florituras innecesarias. Puede que crezca en direcciones inesperadas pero ahí, precisamente, radica buena parte de su encanto.

PIDO TREGUA

Elaborada junto a Çantamarta en clave de house suave, pone en marcha toda la maquinaria argumental del álbum y, al mismo tiempo, lo resume en apenas tres minutos. Cuando una relación navega a la deriva mejor tomar el timón y llamar a las cosas por su nombre, tomando la distancia necesaria para enderezar el rumbo.

LA CULPA

Arpegios de guitarra se entrelazan con ritmos electrónicos que se agrietan hasta hacerse añicos en una canción más irónica de lo que parece, en la que Alba reflexiona –con sonrisa de oreja a oreja, aunque no lo parezca– sobre una relación herida por los estragos de la dependencia emocional. 

LOS CUERPOS

Construida sobre un hipnótico ciclo de percusiones y guitarras, incorpora a Fuel Fandango en la composición, la producción y la interpretación. El dúo acompaña a Alba en la búsqueda de un espacio libre de ataduras y agobios. Ese lugar en el que podemos sentirnos a salvo de prejuicios, ofensas gratuitas y opiniones mal informadas.

ESCÚCHALA 

Esta partitura acústica de Çantamarta avanza a ritmo de vals, con las voces de Alba y Luis Ángel turnándose o fundiéndose en delicado unísono, mientras el rocío lo cubre todo con su manto de melancolía.

EL DESARME

Alba Reche despliega sin complejos su dote vocal en esta balada de estructura canónica, adornada con pespuntes de piano y guitarras. Al entregarse sin condiciones en su interpretación, Alba dota de sentido completo a una canción libre de rencores o despecho. 

FLOR ALTA

Producción específica, de corte funk, para celebrar la vuelta de Alba a las raíces, al lugar en que empezó a articular su vida adulta y a tomar decisiones sin intermediarios. Algunas estrofas y el estribillo están escritos en valenciano, así que es fácil atar cabos. Y bailarla, más fácil todavía.

LA DIGNIDAD

La canción popular, sin aditivos, es el vehículo escogido por Alba para expresar de manera profunda su voluntad de seguir en el camino de la música, sin olvidarse ni de quién es ni de dónde viene. Sencilla y elocuente.

QUE BAILEN

Fue la primera canción compuesta para “La pequeña semilla” y también la primera que escuchamos. A dúo con la estrella hilena Cami, Alba desentraña un motivo texto de Connotaciones políticas que entronca con la tradición latinoamericana.

Images: Universal Music, Pin Up C.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *