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Bárbara Lennie, la tarde en la que descubrimos a la persona más allá de la actriz

Todas las actrices tienen algo de misterio en sus maneras pero Bárbara Lennie deja una huella que desordena lo establecido.

En mitad de la Gran Vía la gente se agolpa frente al Cine Capitol, donde se estrena la película del director Oriol Paulo, ‘Los renglones torcidos de Dios’. Bárbara es su protagonista y no viene sola. Su avanzado embarazo, le faltan 15 días para dar a luz, no ha sido impedimento para cumplir sus compromisos profesionales. Se acaricia la tripa mientras habla de su personaje y cuando alguien le lanza un cumplido, responde con timidez.

Es toda una estrella no solo del cine, también de la televisión y del teatro, aunque Bárbara desprenda luz, no tiene ninguna pinta de considerarse una diva, al revés; templada, emocionada y complaciente, explica como ha sido la película más exigente de su vida.

He leído sobre Lennie y tiene una historia de vida fascinante que en breve abrirá un nuevo capítulo. Quizá de ahí radiquen sus maneras, en su forma versátil de mirar o en la virtud de movimiento del que se expresa con sentimiento.

Es la dimensión a la que llegar de actrices venideras, referente interpretativo, para ir a verla sobran los motivos.

En ‘Los renglones torcidos de Dios’ me cuenta que su personaje es Alice Gould, la protagonista de la película; “es una mujer de clase alta, que ingresa en un sanatorio como detective para resolver un crimen, una mujer resuelta, muy inteligente, consciente de su capacidad de seducción y belleza que va a intentar utilizar todas sus herramientas para conseguir lo que quiere”.

Quizá estamos ante uno de los personajes más trascendentales de su vida; “lo que más me ha costado ha sido entender su cabeza porque no era fácil, entender lo que le pasaba por dentro, cómo reaccionaba así, entender su patología o no y meterme también en la estructura de una película muy concreta, porque de estructura narrativa también es difícil”.

Pero Lennie lo borda y quien ya ha visto la película le pone de promedio la matrícula. Ser una persona pública, y ya no solo eso, porque hoy en día el significado se ha diluido y solo quién tiene la primera línea destaca por eso que no se escribe pero se percibe, me interesa el manejo con el que aborda su salud mental, tema clave en la cinta.

“Estoy muy en contacto con la salud mental, me dedico a ser actriz que tiene que ver con entender la psique, las emociones. Mi madre es psicoanalista, vengo de Argentina… está muy cerca de mí pero me alegro mucho de que en España se pueda empezar a hablar de una manera más clara y que seamos conscientes de que igual que uno va al dermatólogo puede ir al psicólogo para curar otras heridas”, me cuenta Bárbara.

En palabras del director de la película, “si Bárbara no hubiera aceptado el papel, yo no me hubiera embarcado en esto”. Probablemente diga mucho de lo indispensable que es Lennie para el cine, una mujer con una inteligencia, que la demuestra en cada secuencia.

Images: Living Backstage, Warner Bross.

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